SAN JOSÉ
Aquel
hombre bueno y justo me habla del valor de aquellos lugares donde nació, vivió,
murió y resucitó Jesús. En Nazaret he contemplado la casa de María y José.
Allí
la Virgen pasó por la experiencia de quedarse viuda. Su soledad no tuvo amargura,
pues vivió siempre en clave de esperanza. En aquel lugar hemos rezado por todas
las personas viudas.
San
José supo retirarse en su momento. Se nos fue como “de puntillas” y nos dejó la
estela de los hombres grandes que pasan por la vida haciendo el bien.
+Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres