viernes, 12 de junio de 2020

HOMILIA DOMINGO CORPUS CHRISTI, 14-6-2020


Domingo del Corpus Christi.

14-6-2020


Jn 6, 51-58.

La solemnidad del cuerpo y la sangre de CRISTO de Corazón abierto nos hace vivir la Eucaristía celebrada, comulgada y adorada. Es la fiesta de Jesús sacramentado en nuestras calles, en nuestra vida cotidiana.

1.  Este texto conocido de Juan del discurso eucarístico del pan de vida en la sinagoga de Cafarnaúm junto al lago Tiberiades, Jesús revela la profundidad de la Eucaristía con tanta claridad y sencillez que muchos desde entonces dejaron de seguirle...comer su cuerpo, beber su sangre, es un misterio difícil de entender.

2.  La afirmación más contundente de Cristo es que la Eucaristía es vida. El que come de este pan, vivirá para siempre y quien se aleja de la Eucaristía, se aleja de todo lo bueno y de la vida en abundancia de la que habla el Señor. Eucaristía es Cristo vivo y resucitado. Sin la Eucaristía celebrada, comulgada y adorada la vida languidece y vivimos en una anemia espiritual. ¿No será esta afirmación de Jesús la clave pastoral que cuando no se pone en práctica, nuestras comunidades mueren? decían los primeros cristianos no podemos vivir sin la Eucaristía, sin celebrar el domingo, el día del Señor.

3.  También Jesús insiste que no fue Moisés el que nos dio el Mana, sino que es mi Padre del cielo el que os da mi cuerpo y mi sangre que es la vida regalada y entregada por amor. En el desierto el pueblo de Israel moría de hambre y de sed. En el Corazón vivo de Jesús se encuentra la expresión personal de lo que es esencialmente la Eucaristía, que sacia con el pan de vida nuestra hambre de amor y salvación. Es la Eucaristía de donde brota de su costado abierto, el agua viva prometida a la Samaritana, sabiendo qué quien bebe de su Corazón no tendrá sed jamás.



+ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo.Primado de España