III Domingo del Tiempo Ordinario
Mt 4, 12-23
Cafarnaúm junto al lago.
Mateo el evangelio eclesial de la comunidad nos presenta
a Jesús que instruye a sus discípulos por los caminos y que se retira a vivir a
Cafarnaúm junto al lago Tiberiades, una de las diez ciudades que circundan el
lago. Desde aquí va a desarrollar lo que algunos teólogos llaman la primavera
en la vida del ministerio de Jesús. Todo lo envuelve la belleza de amaneceres y
atardeceres y muchedumbres que siguen a Jesús en esa primavera de su
predicación cautivadora.
1. Se retira y desde Cafarnaúm como un retiro espiritual familiar, en la casa
de Pedro, Jesús va a escribir unas páginas sobre el Reino de Dios donde no
falta nada, donde no sobra nadie y desde donde se evangeliza a los pobres, a los
enfermos, a los que viven en todas las periferias e intemperies de la
humanidad. Hace suyo el lago y su gente. Predica desde el monte al llano, y
llama felices a los pobres y a los que lloran, a los que se juegan la vida por
la paz, y por la siembra de la justicia.
2. Sera un tiempo lleno de silencio orante y de multitudes hambrientas. De una
soledad cubierta de presencia y no de aullidos. Donde Jesús es capaz de
sintonizar emocionándose ante tanto sufrimiento en los caminos polvorientos de
la vida. Ha venido no para quedarse, sino para desde aquí iniciar después el
ascenso hacia Jerusalén, donde culmina su entrega con su muerte y resurrección.
No hay más que amor derramado y vida entregada. Nos enseña a vivir la unidad
por dentro para servir por fuera. No se le ve fragmentado, sino entregado desde
su profunda oración que da unidad y armonía a todo su trabajo redentor.
3. La vida de Jesús junto al lago la va a seguir narrando Mateo como una vida
plena donde se armonizar oración y camino. Una prodigiosa actividad y un
descanso en las extrañas de Padre. Todo desde su llamada más profunda a la
conversión, a cambiar la vida y el Corazón, para vivir con los sentimientos del
Corazón de Cristo. Y en medio de todo, un Jesús que no para hasta alcanzar la
oveja perdida. Que conoce la calma y la tempestad en el lago de la vida. Y en
medio de todo, da de comer y beber a los sedientos, a una multitud que estaba
como ovejas sin pastor.
+ Francisco
Cerro Chaves
Arzobispo electo
de Toledo
Administrador
Apostólico de Coria-Cáceres.
