VENDRÁ
(Primer Domingo de Adviento)
Tras la magnífica experiencia del recién concluido Año de la
Misericordia que nos ha dejado un sabor agradable, de misericordia que nos debe
acompañar en todos los días de nuestra vida futura, comenzamos el Tiempo de
Adviento, que es un tiempo nuevo, un tiempo de esperanza porque la renovación
que nos trae la Salvación, hecha presente en Jesús, está actuando en todos y
cada uno de nosotros. Este primer domingo de Adviento nos habla de que tenemos
que estar preparados porque el Señor vendrá. El que ha venido hace más de dos
mil años y que está viniendo continuamente, como dice un prefacio de Adviento,
“en cada persona y acontecimiento” y el que vendrá a colmar la esperanza y
todos nuestros deseos de amor y de plenitud.
El Evangelio de Mateo nos
refiere que Jesús vendrá no como una amenaza sino como Salvador. Nos exige que
estemos en vela, es decir, estar despiertos y atentos para escuchar las
llamadas que Dios nos hace en el pobre, en el necesitado, en los que viven en las
periferias de la vida. Que la tristeza no nos adormezca ante una realidad, ante
un mundo que parece que no se entera, que va por otra senda, que no sólo se ha
olvidado de Dios sino que, aparentemente, no le interesa y le deja olvidado en
el sótano de la indiferencia.
Aquí nos pone el ejemplo
de que vendrá como un ladrón en la noche, para significar la urgencia de estar
preparados, la gravedad del momento, lo sería que es la vida que no podemos
quedarnos cruzados de brazos. Quejándonos siempre de lo mal que está todo.
Vendrá como un ladrón (a
robarnos el corazón). Como Juez con la Misericordia implacable, como el Amigo
confiado y siempre asombrado que se levanta y abre la puerta.
Vendrá a la hora que menos
pensemos, inesperado, siempre sorprendente, se presentará en el hogar de
nuestro corazón para que nosotros le digamos, una y otra vez, “¡Qué bueno que
viniste!
Vendrá. Ya está cerca- Ya
prepara las maletas y como la nieve que vuelve cada año en las fiestas
navideñas, el Señor que ha venido, que viene, y que vendrá, nos anima a seguir
preparando el corazón con la esperanza y el amor. Él siempre es puntual a la
cita. Por ello, tenemos que abrir el corazón de para en par. A veces, en la
historia fría, en la situación en la que viven millones de personas sumidas en
todo tipo de pobrezas, el Adviento es una llamada a vivir con la certeza de que
el Señor no está contra nosotros, sino siempre con nosotros y nos lo recuerda,
siempre, porque vendrá, solo hay que estar atento al latido de su Corazón.
† Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres
Publicado por la Delegación de catequesis de la Diócesis de Cádiz-Ceuta
