CONFIESO
QUE CREO EN LA EVANGELIZACIÓN
La exhortación
apostólica de Pablo VI "Evangelii
nuntiandi" nos dice que la Iglesia
solo existe para evangelizar, para anunciar a Cristo, para decirle a cada
persona, Dios te ama, Dios ha nacido, vivido, muerto y resucitado por ti. Al
descubrir tanto amor, se lo contamos a todo el mundo y tratamos de atraerle hasta
lo más profundo de su corazón para hacerlos inmensamente felices. Vivimos en la
Iglesia para evangelizar a través de signos pobres. Libres como el Señor que
solo vive para anunciar la salvación
desde la pobreza. No queremos evangelizar con medios ricos, sino con medios
pobres y cuanto más pobres más se luce la misericordia del Señor y más fecunda
es nuestra vida.
Evangelizar desde el
Amor del Corazón de Jesús y desde signos pobres, limitaciones, falta de salud,
pobrezas físicas y materiales, envejecimiento, desde lo que quizá ya pocos
apuestan, pero que nosotros creemos que se puede hacer una inmensa labor.
¿Existe algo más
fecundo que cuando se confía en el Señor
desde nuestra pobreza? Es necesario
volver una y otra vez a descubrir la alegría y el gozo inmenso de que ha puesto toda su confianza en la
fuerza de la debilidad y la fecundidad de la pobreza.
La misión para toda
la Iglesia es llevar al Corazón de Cristo Redentor, sabiendo que colaboramos a
la Redención con nuestras pobrezas, enfermedades, limitaciones, cansancios, a
veces incluso con la convicción de que somos David luchando contra Goliat,
contra un mundo, un ambiente que nos puede y que es muy poco lo que podemos
hacer y sin embargo una y otra vez decimos "en Tu nombre echaré las redes"
porque "se de quien me he fiado y estoy persuadido de que llevará a buen
término la obra que empezó en mi".
Es necesario que
seamos fieles al Corazón de Jesús, evangelizadores de misericordia y desde la
bondad del Corazón de Cristo, siempre partiendo desde nuestras pobrezas y
debilidades. Somos nosotros los que a
veces por nuestra soberbia no nos identificamos con los sentimientos del
Corazón de Cristo, somos "puro impedimento" como dice San Ignacio,
para realizar la obra de la Redención.
Es necesario saber
que Dios cuenta con nuestros signos pobres, para llevar adelante la obra de salvación.
Cuenta con nosotros para que construyamos "la civilización del amor".
Evangelizar es vivir
con los ojos de la fe una gran fecundidad, desde una gran pobreza, la maravilla
de la acción de Dios, contando con materiales pobres.
Vivir entregados y
sencillos , no estropeemos la obra de
a Cristo, para
decirle a cada persona, Dios te ama, Dios ha nacido, vivido, muerto y
resucitado por ti. Al descubrir tanto amor, se lo contamos a todo el mundo y
tratamos de atraerle hasta lo más profundo de su corazón para hacerlos
inmensamente felices. Vivimos en la Iglesia para evangelizar a través de signos
pobres. Libres como el Señor que solo
vive para anunciar la salvación desde la pobreza. No queremos
evangelizar con medios ricos, sino con medios pobres y cuanto más pobres más se
luce la misericordia del Señor y más fecunda es nuestra vida.
Evangelizar desde el
Amor del Corazón de Jesús y desde signos pobres, limitaciones, falta de salud,
pobrezas físicas y materiales, envejecimiento, desde lo que quizá ya pocos
apuestan, pero que nosotros creemos que se puede hacer una inmensa labor.
¿Existe algo más
fecundo que cuando se confía en el Señor
desde nuestra pobreza? Es necesario volver
una y otra vez a descubrir la alegría y el gozo inmenso de que ha puesto toda su confianza en la
fuerza de la debilidad y la fecundidad de la pobreza.
La misión para toda
la Iglesia es llevar al Corazón de Cristo Redentor, sabiendo que colaboramos a la
Redención con nuestras pobrezas, enfermedades, limitaciones, cansancios, a
veces incluso con la convicción de que somos David luchando contra Goliat,
contra un mundo, un ambiente que nos puede y que es muy poco lo que podemos
hacer y sin embargo una y otra vez decimos "en Tu nombre echaré las
redes" porque "se de quien me he fiado y estoy persuadido de que
llevará a buen término la obra que empezó en mi".
Es necesario que
seamos fieles al Corazón de Jesús, evangelizadores de misericordia y desde la
bondad del Corazón de Cristo, siempre partiendo desde nuestras pobrezas y
debilidades. Somos nosotros los que a
veces por nuestra soberbia no nos identificamos con los sentimientos del
Corazón de Cristo, somos "puro impedimento" como dice San Ignacio,
para realizar la obra de la Redención.
Es necesario saber
que Dios cuenta con nuestros signos pobres, para llevar adelante la obra de salvación.
Cuenta con nosotros para que construyamos "la civilización del amor".
Evangelizar es vivir
con los ojos de la fe una gran fecundidad, desde una gran pobreza, la maravilla
de la acción de Dios, contando con materiales pobres.
Vivir entregados y
sencillos, no estropeemos la obra del Corazón del Señor con lo que llama el
Papa Francisco "autorreferencialidad". El creernos superiores, el
faltar a la caridad bajo el pretexto de perfección. Sed de verdad hermanos que comparten juntas la
esponsalidad con Cristo y el amor a la Iglesia y la pasión por la
Evangelización.
† Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres
