Viernes después de ceniza.
El camino del desierto cuaresmal que se recorre a pie descalzo con la oración, el ayuno y la limosna, tiene su culminación, su final, con la vuelta a la tierra prometida, al paraiso, al jardín del edén, de su Corazón abierto.
Habíamos sido expulsados del paraiso por el pecado original, un angel con una espada nos decía que estaba cerrado al corazón humano.
En la cruz una espada atraviesa su corazón y nos dice que es hora de volver al paraiso, purificados por la cuaresma, a través del camino de la cruz...su Corazón paraiso abierto nos dice que ya hemos llegado.
† Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres
